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Por qué amarillea un techo de policarbonato y cómo evitar que pierda transparencia

Por qué amarillea un techo de policarbonato y cómo evitar que pierda transparencia

Que amarillee el policarbonato es la queja número uno que escuchamos en las revisiones de techos con unos años encima: la placa se vuelve mate, tira a ocre y por debajo ya no entra la misma luz. La buena noticia es que un techo de policarbonato bien fabricado y bien montado no debería amarillear de forma apreciable en 10 o 15 años. Cuando lo hace antes, casi siempre hay una causa concreta detrás, y en el 90% de los casos que vemos en Barcelona es una de estas cuatro.

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1. La placa se montó con la cara UV hacia abajo

El policarbonato virgen se degrada con la radiación ultravioleta. Por eso las placas de calidad llevan una capa de protección UV coextruida —fundida con la placa, no pintada— de unas 50-60 micras en la cara que va al exterior. Esa cara viene identificada de fábrica con un film plástico impreso; la otra cara lleva un film liso o transparente.

Si en el montaje se coloca la placa al revés, el policarbonato queda expuesto al sol sin filtro. El resultado se ve a los 2 o 3 años: amarilleo intenso, superficie tiza y microfisuras. No tiene arreglo, hay que sustituir. Es un error de instalación puro y duro, y es la razón principal por la que insistimos en revisar el film antes de subir la placa a la estructura.

Truco para saber si tu placa lleva UV

En una placa ya instalada no se distingue a simple vista. Lo que sí se puede mirar es el rótulo lateral impreso en el film original si conservas un recorte, o pedir la ficha técnica al instalador. Una placa sin protección UV se nota además al tacto: la superficie se vuelve rugosa y deja polvo blanco al pasar el dedo.

2. Placa de origen dudoso o con material reciclado

No todo el policarbonato celular es igual aunque el grosor sea el mismo. Las placas fabricadas con proporción alta de material reciclado pesan menos de lo que deberían, tienen paredes internas más finas y protección UV en una sola cara o testimonial. Aguantan bien el primer verano y se vienen abajo al tercero.

Tipo de placa Protección UV Comportamiento orientativo
Celular con coextrusión UV en una cara Cara exterior Uso habitual en cubiertas; garantías de fabricante en torno a 10 años contra amarilleo
Celular con UV en dos caras Ambas caras Indicada cuando hay reflejo fuerte por debajo (patios claros, invernaderos)
Compacta con UV Una o dos caras Mayor resistencia al impacto y a la abrasión de la limpieza
Sin coextrusión UV Ninguna No apta para exterior: amarillea y se vuelve frágil en pocos años

Los datos son orientativos y dependen del fabricante y de la orientación de la cubierta. Una terraza a sur en Barcelona, con más de 2.500 horas de sol al año, castiga bastante más que un patio interior en sombra la mayor parte del día.

3. Limpiezas que destrozan la capa protectora

Aquí es donde más daño se hace sin querer. La capa UV tiene decenas de micras: cualquier producto agresivo o un estropajo la desgastan y, a partir de ahí, la degradación va sola. Lo que no debe tocar nunca una placa de policarbonato:

  • Amoniaco y limpiacristales que lo contienen: provocan craquelado, esas microgrietas en forma de telaraña.
  • Acetona, disolventes, alcohol de quemar: atacan el polímero directamente.
  • Estropajos, cepillos duros o rasquetas: rayan y abren la puerta a la radiación.
  • Hidrolimpiadora a presión y en corto: además de erosionar la superficie, puede meter agua en los alveolos y en las juntas.

Lo correcto es agua templada con jabón neutro, paño suave o mopa, aclarado abundante y secado sin frotar. Tienes la rutina completa en nuestra guía de techos de policarbonato.

4. Calor acumulado y falta de ventilación

Un techo muy cerrado, sin ninguna salida de aire, puede superar con facilidad los 60-70 °C en superficie en pleno agosto. El policarbonato aguanta esas temperaturas sin deformarse, pero el envejecimiento del material se acelera con el calor sostenido, sobre todo si además hay suciedad acumulada que actúa como manta térmica. En cerramientos de terrazas resolvemos esto dejando ventilación en cumbrera o en los laterales: alarga la vida de la placa y de paso hace el espacio habitable en verano.

¿Se puede recuperar una placa amarilleada?

Con sinceridad: no. Circulan por internet pulidos y ceras para «devolver la transparencia». Lo que hacen es rellenar temporalmente las microfisuras —el efecto dura unas semanas— y en el proceso se acaba de eliminar lo que quede de capa UV, así que el deterioro se acelera. Cuando el amarilleo es generalizado y la placa cruje al pisarla o se rompe al taladrar, lo sensato es sustituir las placas aprovechando la estructura existente si está en buen estado.

Preguntas frecuentes

¿Cuántos años tarda en amarillear el policarbonato?

Con protección UV coextruida y montaje correcto, la pérdida de transmisión luminosa suele ser muy baja durante la primera década. La mayoría de fabricantes dan garantías de unos 10 años contra amarilleo excesivo. Sin capa UV o con la placa montada del revés, el amarilleo aparece en 2-3 años.

¿El policarbonato opal o bronce amarillea menos?

El cambio de tono se disimula más porque la placa ya no es transparente, pero la degradación depende de la capa UV, no del color. Un opal sin protección se degrada igual que un transparente.

¿Puedo pintar o aplicar un barniz UV sobre una placa vieja?

No es una solución real. Los barnices no se adhieren bien al policarbonato, saltan con la dilatación y no reponen la coextrusión perdida.

¿Se puede sustituir solo una placa amarilleada?

Sí, siempre que la estructura y los perfiles estén sanos. Eso sí, la placa nueva contrastará con las antiguas hasta que estas se sustituyan. Si quieres que valoremos tu caso, puedes pedirnos una revisión sin compromiso.

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