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Techo de policarbonato y granizo: qué resiste de verdad y cómo protegerlo del viento

Techo de policarbonato y granizo: qué resiste de verdad y cómo protegerlo del viento

Un techo de policarbonato y el granizo se llevan mejor de lo que la gente imagina, pero peor de lo que promete cierta publicidad. Después de cada tormenta de verano en Barcelona recibimos las mismas llamadas: cubiertas intactas al lado de cubiertas con placas reventadas o directamente levantadas. La diferencia casi nunca está en el material, sino en el grosor elegido, en la separación entre correas y, sobre todo, en cómo está fijada la placa. Vamos por partes.


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Qué aguanta el policarbonato frente al impacto

El policarbonato es uno de los plásticos técnicos más resistentes al impacto que existen. El compacto (placa maciza, sin cámaras) tiene una resistencia al impacto del orden de 200 veces la del vidrio del mismo espesor y muy superior a la del metacrilato; de hecho es el material de las pantallas antidisturbios. El celular (alveolar) es más ligero y aislante, pero al ser hueco absorbe el golpe de otra manera: flexa y reparte la energía, y por eso se comporta bien con el granizo pequeño y sufre con el gordo si el grosor es escaso.

Los fabricantes serios ensayan sus placas con bolas de hielo lanzadas a velocidad controlada. Como referencia orientativa de campo, esto es lo que solemos ver:

Placa Granizo hasta 10-15 mm Granizo de 20-30 mm Uso recomendado
Celular 6 mm Suele aguantar Riesgo alto de perforación Cerramientos verticales, zonas protegidas
Celular 10 mm Aguanta Riesgo moderado Patios y zonas resguardadas
Celular 16 mm Aguanta bien Comportamiento aceptable Terrazas y cubiertas expuestas
Compacto 3-4 mm Sin daños Muy buen comportamiento Zonas de máxima exposición o vandalismo

Son datos orientativos: influyen la temperatura de la placa en ese momento, los años que lleve puesta y la distancia entre apoyos. Una placa de 16 mm con las correas a 1,20 m se hunde con el golpe; la misma placa con correas a 0,90 m se comporta mucho mejor.

El factor que casi nadie mira: la edad de la placa

El policarbonato pierde tenacidad a medida que la radiación UV degrada la superficie. Una placa nueva encaja un pedrisco que a los doce años la haría estallar. Si tu cubierta ya está mate o amarillenta, dale por perdida la resistencia original aunque a la vista siga entera.

El viento hace más daño que el granizo

La mayoría de siniestros graves que reparamos no son placas perforadas: son placas arrancadas. El viento no empuja el techo hacia abajo, lo succiona hacia arriba, y esa succión no se reparte por igual: en el perímetro de la cubierta y sobre todo en las esquinas puede ser dos o tres veces mayor que en el centro.

El CTE DB-SE-AE divide España en tres zonas eólicas (A, B y C) con presiones dinámicas de referencia de 0,42, 0,45 y 0,52 kN/m² respectivamente; buena parte del litoral catalán está en las zonas más exigentes, y a eso hay que sumarle el grado de aspereza del entorno y la altura del edificio. Una terraza de un ático en primera línea no tiene nada que ver con un patio interior de manzana en el Eixample.

Cómo se traduce eso en la instalación

  • Fijaciones más juntas en el perímetro: donde en el centro puede bastar un tornillo cada 45-50 cm, en bordes y esquinas se cierra la separación.
  • Arandela con junta EPDM y taladro holgado (unos 3 mm más ancho que el tornillo) para que la placa dilate sin fisurarse alrededor de la fijación, que es justo por donde acaba desgarrando el viento.
  • Perfiles de remate y tapajuntas atornillados, no solo encajados a presión.
  • Anclaje real de la estructura al soporte: hemos visto techos perfectos volar enteros porque los pies iban solo apoyados o con tacos insuficientes.
  • Sin voladizos largos sin apoyo: el borde libre es el punto donde entra el aire y hace palanca.

Estos criterios los aplicamos igual en cubiertas de terraza que en cerramientos con policarbonato, donde el efecto vela es aún más evidente.

Qué revisar después de una tormenta fuerte

Aunque no veas nada roto desde abajo, tras un episodio de pedrisco o de viento conviene comprobar cuatro cosas: si hay tornillos flojos o arandelas giradas, si algún perfil de unión se ha desencajado, si aparecen marcas blancas o estrelladas en la superficie (impacto que ha llegado a la estructura interna de la placa) y si el canalón ha quedado obstruido con hojas y granizo derretido. Una marca de impacto en un alveolo deja entrar agua y suciedad al interior de la placa, y eso ya no se limpia. Tienes más detalle sobre qué mirar en nuestra página de techos de policarbonato, y si prefieres que lo veamos nosotros puedes pedirnos una revisión sin compromiso.

Preguntas frecuentes

¿El seguro del hogar cubre un techo de policarbonato dañado por granizo?

Depende de la póliza y de si el cerramiento está declarado. Conserva fotos del estado antes y después y el documento de la instalación: ayuda mucho en la tramitación.

¿Qué grosor es el más seguro para una terraza expuesta en Barcelona?

Para cubiertas de terraza a cielo abierto solemos trabajar con celular de 16 mm, o con compacto cuando la exposición es máxima o hay riesgo de caída de objetos desde pisos superiores.

¿Puedo reforzar un techo que ya tengo instalado?

En muchos casos sí: añadiendo correas intermedias para reducir la luz entre apoyos y reforzando el patrón de fijación en el perímetro. Es bastante más sencillo que rehacer la cubierta entera.

¿El granizo hace más ruido en policarbonato que en otros materiales?

Suena, sí, aunque la placa celular amortigua mejor que una chapa metálica gracias a la cámara de aire. A mayor grosor, menos ruido de impacto.

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